Atención, pregunta: ¿Cuál es el objetivo que comparten todas las compañías respecto a sus empleados, independientemente de cuál sea su sector? Si tu respuesta ha sido “mantenerlos motivados”, tenemos buenas noticias. Existe un recurso que ayuda a motivar al equipo y a la vez a mejorar su productividad en la empresa: los viajes de incentivo.

Están diseñados para dar un reconocimiento a quienes han cumplido una serie de objetivos fijados previamente. Esta experiencia repercutirá en una mayor seguridad y felicidad en su puesto de trabajo. Se reforzará la sensación de equipo y su sentido de pertenencia. También se fomentarán los vínculos y las relaciones entre los compañeros de un departamento.

 

Montaje del Túnel de la Innovación

Actividades de aventura durante un viaje de incentivo

¿Cuáles son las características de los viajes de incentivo? 

La mejor parte de organizar viajes de incentivo es que no hay dos iguales. Los hacemos a medida, sin embargo hay algunos elementos que no pueden faltar:

      • Los asistentes son nuestros protagonistas.  ¿Cuál es el perfil de las personas que van a disfrutar del viaje?  Las actividades que organicemos deben estar adecuadas a las necesidades de la mayoría en función de su edad, sexo o estado físico. Tenemos que conquistarlos a todos, así que debemos conocer sus motivaciones para adaptar el programa al máximo y que este cumpla sus expectativas.  Existe un ingrediente secreto con el que lograremos esa sensación de exclusividad incluso antes de empezar el viaje: la personalización.
      • Huimos de “lo típico”. Los asistentes esperan hacer cosas nuevas, originales y, en definitiva, que les sorprendan. Tras una experiencia memorable llegarán a casa con las pilas cargadas y el chip cambiado. La clave siempre está en el factor sorpresa: buscar el momento más insospechado para lograr dejar con la boca abierta a los invitados. ¡El resultado debe ser inolvidable y para ello pensaremos en el público! ¿Se sentirán más cómodos haciendo actividades al aire libre, conociendo la gastronomía local o disfrutando de un viaje de lujo
      • Seguimos en ambiente laboral. No olvidemos de dónde venimos y a dónde queremos ir: debemos relacionar con el negocio las actividades o buscar algún enfoque relacionado con él y que no se desvíe demasiado. Los viajes de incentivo suelen ir alineados con una estrategia integral de comunicación que implica a diferentes departamentos de la empresa como Marketing o RRHH. Corremos el peligro de que el viaje pueda hacerse pesado, para evitarlo equilibraremos el tiempo que los asistentes dedican al ocio, al trabajo o al tiempo libre.

 

Networking durante un viaje de incentivo

      • Billete rumbo a… No elegimos a la ligera el destino de nuestras vacaciones de verano y tampoco lo hacemos con el de los viajes de incentivo que org
        anizamos: Irá en función de las características de la empresa y de los tipos de objetivos que se persigan. Laponia, Nueva York, París, Kenia o Sevilla son los destinos más solicitados, sin embargo es esencial saber qué nos ofrece cada uno de ellos antes de ponernos en marcha. Una visita de prospección nos ayudará si no terminamos de decidirnos.
      • ¿Equipaje de mano o maletón? La duración de los viajes de incentivo varía dependiendo del destino y de los objetivos que persigamos . Normalmente, los viajes duran entre 4 o 5 días y los meses más habituales  para salir son junio, septiembre y octubre.  Sin embargo, las últimas tendencias apuntan a viajes más cortos y dentro del territorio nacional.
  1. Los viajes de incentivo son una inversión en la felicidad del equipo. Son una experiencia ilusionante que permanecerá en su recuerdo y que repercutirá en un mejor clima laboral en la empresa. ¿Has participado u organizado algún viaje de este tipo?