Falta poco para que termine 2020, un año de muchos cambios en los que se ha impuesto la tecnología y la digitalización. Nos hemos enfrentado a contexto diferente y nos hemos adaptado a una nueva realidad en la que se ha impuesto una nueva modalidad en el sector: los eventos online.

Si crees que el formato online es como el presencial y que la única diferencia es que son retransmitidos a través de streaming, sigue leyendo este post. Los eventos virtuales tienen otras características, requisitos y necesidades técnicas que hemos ido puliendo durante los últimos meses. 
 

El contenido, de más calidad que nunca

En los eventos online los asistentes no se sumergen en la atmósfera de la misma forma que lo hacen en los presenciales. Lograr captar y mantener su atención a través de la pantalla del ordenador se ha convertido en una tarea difícil. Pero no imposible si les ofrecemos un contenido que suscite interés:

  • En los eventos corporativos, siempre hay espacio para las temáticas densas, pero si les damos una vuelta podemos conseguir hacerlas atractivas. Las tradicionales ponencias pueden cambiar a formato entrevista, las cifras pueden aparecer en gráficos en 3D o las experiencias de los clientes se pueden analizar a través de vídeos testimoniales que den voz a los protagonistas. 
  • Los efectos especiales se trasladan a la pantalla: cualquier contenido en movimiento hará que los espectadores mantengan la atención. Cortinillas, rótulos, gráficos animados, etc se convierten en imprescindibles.
  • El ponente es la estrella y, más que nunca, todas las miradas se centran en él. Puede que  no esté muy acostumbrado a este nuevo formato, por eso un buen asesoramiento que le dé tranquilidad es esencial.  Aunque las cámaras y la ausencia de público pueden jugar en su contra, nuestro papel es hacer que pierda el miedo creando un ambiente distendido durante los ensayos. Un pequeño manual con tips antes del directo pueden servir de gran ayuda. Lo más importante: ser natural. 
  • Inspirarnos en la televisión nos ayudará a crear nuevas ideas, pero es necesario tener presente que no es el mismo medio. El público, los tiempos y los medios técnicos son radicalmente diferentes entre un espectáculo televisivo y un evento corporativo. 

Del escenario a la pantalla del ordenador 

Los espectadores ahora ven los eventos desde una pantalla pequeña, por lo que la profundidad se ha convertido en nuestra aliada. Si en los eventos presenciales apostamos por las escenografías planas, en los eventos online ya no funcionan. La clave ahora se encuentra en renunciar a los esquemas tradicionales y apostar por áreas en las que los puntos de atención están a diferentes distancias. 
 

Comodidad desde el acceso

En el registro online, menos es más. Debe ser sencillo para evitar que los invitados se frustren y decidan abandonar el evento antes de entrar. Para accesos restringidos, rellenar tres o cuatro campos debería ser suficiente. ¿Y qué hacemos si a algún invitado se le olvida la contraseña? Ofrecerle una opción de recuperación lo más sencilla posible.  
 
Organizadores, ponentes, marcas… Todos estamos adaptándonos a este nuevo formato, y los invitados también. Por eso es importante ponernos en su piel: ¿Qué información le gustaría recibir y cómo le gustaría que le sorprendieran? Lograr el equilibrio entre contenidos relevantes para la compañía y una atractiva forma de contarlos es el nuevo reto para los organizadores de eventos.

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